18.10.07

"Lo caótico también genera algo bueno"


Entre el 24 y el 28 de septiembre de este año se llevó a cabo el Primer Curso Intensivo de Periodismo Científico del MERCOSUR, en Bariloche. El curso, de carácter teórico práctico, se articuló en seminarios y talleres, en jornadas de 10 horas desde las 8 hasta las 18 de cada día.


Maquiavelo, hombre de la ciencia política, defendía al pueblo analfabeto. Un pueblo que no conoce es un pueblo sin herramientas para defenderse, un pueblo fácil de dominar. La Iglesia, institución de la fe, defendía al pueblo analfabeto. Un pueblo que no hace una lectura propia de los escritos sagrados es un pueblo obediente, un pueblo fácil de dominar. La Ciencia, ente inasible, exclusiva jurisdicción de unos pocos iluminados.

La divulgación amigable del conocimiento científico es un desafío encarado desde hace relativamente poco tiempo por ciudadanos comunes, periodistas, comunicadores, científicos y docentes. La necesidad de dar a conocer los avances de la ciencia en términos entendibles para la mayor cantidad de personas colabora para formar una ciudadanía informada, activa en el mejoramiento de su calidad de vida.

El curso de Periodismo Científico del MERCOSUR es un curso itinerante que recorre el país abriendo un espacio para que los periodistas que hablan de ciencia puedan compartir sus experiencias y retroalimentarse. Cuenta con el apoyo de la Secretaría de Ciencia y Tecnología e Innovación Productiva de la Nación y la Federación de Trabajadores de Prensa, entre otras instituciones. El curso cerró este año en el Instituto Balseiro, en Bariloche.

Los inscriptos de Argentina para este curso, unos 140, atravesaron un proceso de selección que llevó a 24 becarios, entre los que se encontraba Adrián Pérez, quien trabaja en el área de prensa del Planetario de Buenos Aires e investiga en el Instituto de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología de la Universidad Nacional de Quilmes, donde realiza su maestría en Ciencia y Tecnología de Prensa.

La selección comenzó con la presentación de una pieza gráfica relacionada con la divulgación de la ciencia por parte de aquellos estudiantes interesados en el tema. Los ámbitos implicados fueron heterogéneos, lo que dio lugar a la formación de grupos variados de trabajo para los talleres.

En la entrevista, Adrián Pérez marcó como principal dificultad la poca organización del evento: el trabajo práctico se superponía con las charlas, lo que dejaba poco margen para aprovecharlo al máximo y hacía sentir las jornadas como "demasiado intensivas". Sin embargo también reconoció, como todo defensor de la ciencia que se precie como tal, que el caos también "genera cosas buenas".

Parte de su trabajo en el taller de TV fue producir, guionar y realizar una pieza audiovisual. En ésta, en un principio, el foco era un reactor del centro atómico en Bariloche. Por cuestiones técnicas la entrevista se perdió. Las vueltas de la vida, un determinismo fácil, el destino, o quién sabe qué, confluyeron en que el grupo de Adrián tuviera que decidir si iba a hacer la misma nota de nuevo, o realizar otra.

Se decidió apostar a una producción nueva, esta vez sobre física forense con Willy Pregliazo. La apuesta cobró un color distinto cuando, al volver con el registro en bruto de esa entrevista, un productor de la cadena venezolana Telesur pidió verlo. El resultado, una propuesta de producir un piloto de un micro que se emitirá en esa cadena. Como es de esperarse, es el fruto que más valora Adrián del trabajo en el taller.

Casos y cosas

Desde hace un año ya, la instalación de las papeleras en la frontera entre Uruguay y Argentina ha llevado a un punto histórico la difusión del conocimiento entre los ciudadanos en general. Los activistas y gran parte de los ciudadanos maneja cierta información sobre el impacto de la instalación de una pastera en las inmediaciones de un cauce de agua, los motivos políticos y económicos de su instalación en un país subdesarrollado, el origen de las empresas y la defensa del medio ambiente.

Las jornadas tuvieron intervenciones de algunas de las figuras más destacadas del mundo de la divulgación de la ciencia. Una de ellas, Ana María Vara, doctora en Comunicación Pública de la Ciencia por la Universidad de California, presentó una ponencia sobre Controversias y Riesgo Ambiental, tomando como caso paradigmático el de las papeleras en Uruguay. Pérez destacó la pertinencia de esta participación dada su actualidad y cercanía.

Ludwig Wittgenstein, filósofo del lenguaje y el conocimiento, decía que, para conocer una cosa, bastaba con aproximarse lo más exactamente al concepto que la definía. Esta teoría defiende la idea de que, parafraseando a Borges, el nombre "rosa" contiene a la rosa, la define. En Ciencia es necesario manejar tan bien el concepto, que se sienta entre las manos y se pueda explicar en palabras simples, en términos habituales.

Quizás siguiendo esta línea, otra de las intervenciones fue la de Susana Gallardo, del Centro de Divulgación de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de Buenos Aires. Su planteo fue sobre el uso de la palabra en la práctica del periodismo científico. Imposible evitar las reminiscencias wittgenstenianas y reflexionar sobre la palabra justa para el concepto claro.

La temática del curso osciló entre temas científicos diversos, como la producción de energía eólica en el país, la energía nuclear, la historia de la ciencia, todo atravesado por el trabajo de divulgar el conocimiento en medios masivos, en los diferentes soportes que esto implica. Aunque los concurrentes fueron becarios, y, por tanto, personas vinculadas al medio académico, el foco está puesto en el uso sencillo de la palabra para transmitir conocimiento.

Esta área de la divulgación científica es joven aún, pero cuenta con el apoyo de instituciones que, además de tener peso en la investigación científica, cuentan con subsidios y cierto apoyo gubernamental. Siempre sería deseable contar con más apoyo, pero el espíritu que se evidencia es un espíritu de aprovechamiento de los recursos disponibles, que para movilizar voluntades alcanzan.

Muchas veces los caminos que no están trazados son los que más desorganizados están, y el desafío se torna doble, pero enriquecedor. Aún no están trazados los límites, no está establecido el lugar en un canon, no hay riquezas, fama ni gloria, pero el fruto del trabajo de los divulgadores de la ciencia es palpable en los pequeños pero firmes movimientos en pro de una ciudadanía conciente y activa,
informada, que, aunque sea más difícil de manejar, es más responsable en el uso de su entorno.


Más información en el blog abierto por alumnos del curso: http://periodistascien.blogspot.com